Gratitud

Las puertas del castillo Felicidad solo tienen un pestillo. Uno grandote y robusto, como un globo de esos que esos que surca los aires, buscando la foto de un mundo bonito. La puerta del castillo Felicidad, no se abre para cualquiera, no. Se abre de lunes a domingo, de enero a diciembre, sin descansar en festivos, siempre esperando a un corazón con ombligo.

Por eso, cuando un niño necesita consuelo en las noches de insomnio, miedo y tengo frío, al ponerse frente al portón, vencen el cerrojo con su gratitud y su mimo. Es tanto el consuelo de un abrazo cuando el viento sopla vivo, que se hace necesidad ser feliz, ¡y compartirlo! La gratitud es la contraseña de la puerta de nuestro castillo. ¡Ábrete, Felicidad, que voy a ocupar mi sitio…!

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